domingo, 7 de octubre de 2012

Efectos después de las Constelaciones Familiares



Efectos después de las Constelaciones Familiares.


Es normal que cuando realizamos un Taller de Constelaciones Familiares abramos  puertas a nuevas comprensiones...Ellas no ocurren solamente durante la experiencia concreta de configurar una situación de vida, donde muchas vecessuceden  respuestas  que no entendemos con nuestra razón...en esos momentos, pero que el alma sabe.La primera puerta que se nos revela es que ya no podemos concebirnos separados de nuestras raíces...aunque tengamoshechos dolorosos que parecen justificarlo. Entonces podemos sentir una especie de lucha interna entre lo que yo creoy siento acerca del tema de conflicto....y lo que la fuerza silencionsa que nos vincula a los integrantes de nuestro sistemafamiliar nos muestra desde lo profundo.La segunda puerta que se nos abre, entonces, es la que nos dice que existen niveles de conciencia diferentes...y que para resolver un problema tenemos que ascender algunos escalones. En el nivel básico de conciencia, sólo nos miramos a nosotros mismos y  permanecemos  enquistados bajo la aparente protección de nuestros egos. Un nivel superior de conciencia es el que nos permite vernos a todos  en igualdad de condiciones, por lo tanto, no hay juicios catalogadores de buenos y malos ya que se trata de funciones que cada uno cumple conforme a los condicionamientos recibidos y al marco limitado de libertad personal que podemos ejercer.La tercera puerta es una invitación a la grandeza del alma...que sabe de amor verdadero y puede darnos la fuerza para asentir un destino, o tomar lo que nos correponde o dejar lo que no es nuestro a quien le pertenece.Creo que comprender los ördenes del amor como guía natural  y sostén de la vida,  es un llamado de estos tiempos para quienes buscan un sentido  pleno de sus existencias. Sólo cuando abrimos nuestro corazón a este mirada, también de amplifican nuestras  percepciones de como operan estas  leyes en todos nosotros...y allí podremos verificar los procesos que conducen a la reconciliación  y a la sanación de nuestras relaciones...cualesquiera sean..Un llamado imprevisto, un gesto no esperado, algunas coincidencias que reflejen  sincronicidades..., un encuentro no planificado...o simplemente un estado de paz inexplicable, son efectos que el tiempo trae después de hacer una Constelación...y son comprobaciones íntimas para aprender a caminar con nuestras almas.
  PROF. NICOLÁS  NANNI
           FACILITADOR DEL MÉTODO BERT HELLINGER*          DE CONSTELACIONES  FAMILIARES



jueves, 4 de octubre de 2012

Reconocer lo esencial


Reconocer  lo esencial

Si la sensación de estar vivos se parece más a una bruma en la noche que a la claridad de un  amanecer, es probable que hayamos extraviado la brújula de lo esencial entre el brillo engañoso de muchos horizontes vanos.  El exceso de materialismo y tecnologías parece reemplazar el sentido primordial de la vida por la idolatría a este “dios” postmoderno, frío e impersonal, que seduce a millones de adoradores con la promesa fatua de la felicidad inmediata.
Cuando los medios para vivir se transforman en fines en sí mismos comienza el proceso de la confusión de valores. La metodología del olvido  se alimenta en la velocidad de los cambios, que obligan a atender lo urgente en una perpetua postergación de lo importante, y sustentamos la situación con genuinos justificativos.
Perdemos de vista el hecho real de que este modo de vivir constituye una huída de la verdad de la condición humana y del llamado profundo del alma a reconocer su camino. La mayor parte de los problemas personales y sociales que padecemos se deben a una fuerte y a veces inevitable inclinación al egoísmo. Hasta tal punto ha crecido esta tendencia individualista que existen legislaciones creadas para sostener intereses particulares y el libre ejercicio de ciertos poderes despojados de toda ética. Como dice Benedicto XVI, se ha instalado la “tiranía del relativismo” donde todo es permitido y ya no se reconocen las fronteras del bien y del mal.
Cómo es posible que los hombres, divididos en nuestro interior, podamos erigirnos en reyes y centro de la Creación? Qué poderosa soberbia nos hace pensar que somos capaces de administrar lo recibido como si fuera propio? Cuál es la peligrosa ilusión que nos hace creer que lo podemos todo? Me parece que esto sucede cada vez que desconocemos la verdad de ser creaturas dotadas con una impronta divina. Es ella la  reveladora de los órdenes del amor; es  el ADN espiritual que todos poseemos y que a todos nos contiene.
Es nuestra identidad más profunda, constituida por estos genes silenciosos, inteligentes, amantes y trascendentes de la realidad percibida.
Sólo lo esencial jerarquiza las acciones en la vida; si aprendemos a respetar la trama original que nos une a todos, entonces estaremos ampliando la conciencia personal a una dimensión totalizadora. Cómo reflejar la elección de lo esencial en lo cotidiano? En primer lugar, dándome cuenta que todo daño, por pequeño que sea, me lo hago a mí mismo. Desde arrojar basura donde no corresponde a invadir el  espacio o el tiempo del otro. No hacerme cargo de mi propia vida es restarle a la Vida los talentos y la misión de mi existencia.
Podemos observar algunas actitudes reveladoras y que nos dejan afuera de lo esencial: por ejemplo, cuando juzgamos sin actuar; cuando nos cuesta compartir lo que tenemos o discriminamos con facilidad a las personas; cuando el tiempo lo dedicamos exclusivamente a nuestros intereses personales; cuando miramos la vida sólo en términos de pérdidas y ganancias, haciendo de nosotros mismos el centro de todo. Son todas facetas que empobrecen nuestro corazón y disminuyen las posibilidades de auténtica realización como personas.
Sin embargo, desarrollar la conciencia de lo esencial implica comenzar  un camino de autoconocimiento; algunos sienten este llamado como una sed que no pueden apagar con las respuestas convencionales del mundo; otros son motivados por las experiencias de dolor y tragedia que forman parte de la vida y la historia de las personas; estos hechos difíciles de asimilar nos empujan a buscar otras fuentes de explicación y sentido para continuar la existencia.
Cualquiera sea el modo, lo importante es oír ese reclamo, es una voz silenciosa y constante, que espera podamos acallar muchos ruidos para hablarnos de este nivel de realidad más profunda; y  desde la cual se desbordan los límites de vinculación  más allá del tiempo y del espacio. En ese silencio se muestra el alma; cuando cesan los movimientos pensantes, la mirada surge del corazón humilde y paciente. Sus respuestas  son acertadas; nos conviene hacernos dóciles a sus delicadas indicaciones porque su objetivo es nuestra paz y felicidad.
La ignorancia de nosotros mismos nos hace creer en la lógica y pragmática cabeza, que piensa alcanzar las razones de todas las cosas en una inútil pretensión de abarcar la vida con su limitada interpretación, desconociendo la eficacia concreta del corazón en  las cosas del mundo. Por ello se torna más imperioso aún, en los tiempos que vivimos, habilitar esos lugares interiores, con las prácticas orantes o de meditación. Si no podemos solos, busquemos espacios grupales con esos fines para despertar nuestra conciencia en la verdadera fuerza que otorga el reconocimiento de lo esencial.
Las demasiadas palabras e información nos desvían la atención hacia la superficie y la salud espiritual depende del alimento adecuado; cuando la soledad, la depresión, los miedos y las angustias nos ahogan tenemos una clara  señal del hambre de Dios,  porque estamos hechos de su materia. Lo sepamos o no, Ël está donde hallemos el verdadero amor y la libertad. NICOLAS NANNI – PROF.DE YOGA – FACILITADOR DE CONSTELACIONES FAMILIARES –03541 –15527337 

Reconciliar con lo diferente


Reconciliar con lo diferente

La dualidad que experimentamos los seres humanos cuando la cabeza nos dice una cosa y el corazón otra , nos conduce muchas veces a construir relaciones enfermizas con las personas y grupos sociales de distintas funciones en la comunidad, proyectando en ellas las mismas ambivalencias que vivimos en lo interior.
En principio, la dificultad de ejercer un buen discernimiento para reconocer de donde nos vienen las expresiones de nuestra conciencia, provoca en nuestros interlocutores reacciones diversas, porque a veces somos puramente emocionales, otras, demasiado intelectuales; también en ocasiones, ni siquiera estamos en contacto con la realidad del otro, que percibe la falta de empatía.
Esta gama de manifestaciones y sus diferentes intensidades constituyen la base de un enorme porcentaje de conflictos, reflejados en las familias, escuelas, instituciones públicas o privadas; es como hablar diferentes idiomas y quedarnos con el sabor frustrante que deja la imposibilidad de comunicarnos de verdad.
Creo que es un ejercicio fundamental aprender a mirar, tocar, oír, gustar, respirar el lugar del otro, no para invadirlo, sino para tomar conciencia de aquello que es diferente a mi modo de percibir la vida, porque las cosas no son como las vemos, sino que las vemos como somos; entonces es muy importante darnos cuenta que todo lo pasamos por el filtro de nuestro modo particular de ser. El desafío de alcanzar la unidad en nuestra vida también impactará benéficamente en  los sistemas desmembrados por exceso de personalismo.
A veces, para construir, hay que permitir primero la demolición de alguna estructura, para integrarla de una manera nueva al edificio; así también es necesario saber renunciar a algunos aspectos egoicos de nuestra personalidad si deseamos incorporar una relación y desarrollarnos recíprocamente.
Cuando nos resulte difícil distinguir el límite entre la autoestima o verdadero amor propio y la capacidad de olvidarnos de nosotros mismos para entregarnos a lo diferente, podremos verlo en  los efectos internos que produce una u otra actitud. Si estamos solamente enfocados en el cuidado personal, creamos barreras que empequeñecen nuestro horizonte y quizás estemos tranquilos en nuestro mundo, pero no seremos plenos.
En cambio, cuando somos capaces de poner al servicio de la vida y de los otros lo que hemos recibido, nos engrandecemos, porque entramos en sintonía con el verdadero movimiento del alma, que nos impulsa al encuentro con aquello que me completa.
Desde esta visión podemos comprender las razones por las cuales nuestra sociedad vive innumerables problemas y si observamos bien, todos tienen en su base la resistencia a dar lugar a lo diferente.
Por supuesto que en esto influyen los ideales que impulsan la vida de cada persona y aquí el debate se instala entre el ser y el tener. Para aquellos que creen en lo cuantitavo, la prioridad estará en tener, ganar,  y el otro puede convertirse en un competidor; en cambio para quienes creen en lo cualitativo la prioridad estará en el ser y apuntarán a los valores, a dar y recibir.
 Si logramos subordinar los ideales materiales a los valores, podemos alcanzar desarrollo, porque ese éxito será compartido. En muchos sectores de nuestra sociedad está sucediendo a la inversa y el resultado es la decadencia.
La responsabilidad personal estriba entonces en revisar el ideal de felicidad que impulsa nuestra vida, porque si lo depositamos sólo en alcanzar fines materiales, podremos obtener gratificación, pero no el gozo interior.
Además, miremos la calidad de las  actitudes y acciones con que realizamos estos fines, porque tal vez estemos haciéndolo con las mismas falencias prácticas o éticas de las cuales  nos quejamos en las políticas sostenidas por los dirigentes, sean estos del gobierno del país o de un centro vecinal. Dice el Evangelio que el que no es fiel en lo poco, no es fiel en lo mucho.
La transformación posible es la que puedo alcanzar en mi vida, y esto de reflejará en el grado de compromiso personal, familiar y social en el lugar donde he florecido. Esta ampliación de mi conciencia me llevará a sentir lo diferente como necesario en el proyecto mayúsculo de la Vida, que me llama a trascender mi individualidad y comprenderla también en la función que me corresponde.
Por supuesto que, sostener un ideal valioso implica confianza y mucha paciencia en el camino, sobretodo con aquellos que dañan y se dañan porque aún no han descubierto su lugar y su sentido en la vida.
En lo profundo, nadie es mejor o peor y admitir esa verdad nos coloca en una nivel de humildad suficiente para entender al otro; entonces, aquellos que han recibido un poco de luz espiritual para ver estas cuestiones tienen un compromiso de centinelas de quienes vienen detrás, así como ellos han tenido  y continúan teniendo la guía y el cuidado de otros en sus trayectos. Dejar de buscarnos tanto y perdernos en la entrega es la gran paradoja, donde nos encontraremos con nosotros mismos y con Dios.  
                                                                                              Nicolás Nanni
                                                                                    Prof. de Yoga - FACILITADOR DE CONSTELACIONES FAMILIARES
                                                                                       Tel. 03541 – 15527337

El alma en su lugar


El alma en su lugar.


Todos necesitamos vivir en paz para desarrollar nuestras cualidades en plenitud y encontrar sentido a la existencia. La paz es un bien anhelado pero no siempre sabemos caminar en la dirección correcta hacia donde podemos hallarla.
Muchas veces cultivamos semillas engañosas, en forma de acciones, pensamientos, sentimientos, creyendo que harán florecer la calma del corazón. Esto sucede cuando nuestras percepciones son erróneas a causa de los conflictos interiores que distorsionan la realidad bajo el cristal de nuestras emociones. Sin embargo, en ellas podemos ver el síntoma que nos conduzca a las causas verdaderas. El alma sabe lo que necesita.
Por eso, la paz es fruto, en primer lugar, de un autoconocimiento que me permita reconciliarme conmigo mismo, con mi historia, con mis limitaciones y posibilidades.
Cuando nos disponemos a trabajar en nosotros con alguna disciplina terapéutica es importante llegar a la mirada profunda; sólo ella puede revelarnos que nuestra alma funciona dentro de un orden del amor, concebido como fuerza esencial creadora de la vida.
Así como el agua se adapta a sus cauces o continentes, el amor también se manifiesta como un ecosistema en el que cada elemento está en su lugar y función; cuando esto se realiza hay armonía y paz…en cada elemento y en todo el ecosistema.
Podríamos decir que es como una ley natural de la vida. La verdad que sustenta esta ley es que recibimos la existencia así como luego somos capaces de transmitirla a otros. De padres a hijos las generaciones se suceden creando redes familiares y sociales en las que cada alma se siente implicada.
   La legítima búsqueda de la realización e independencia personal a veces es impulsada por una pseuda interpretación de la libertad y estimulada por la cultura del individualismo; esto puede conducir hasta la fantasía de sentirnos autocreados y desde este pedestal desdeñamos la presencia de otras personas que consideramos obstáculos en nuestro camino; en general suelen ser miembros de nuestra propia familia.
Así alimentamos la  pretensión de excluir del alma todo lo que percibimos como enemigo de nuestros deseos; en una mirada de superficie, es comprensible que las experiencias dolorosas generen la necesidad de distanciarnos de aquello que las provocaron , pero si nos quedamos  en ella, perdemos la dimensión profunda, donde realmente podemos ver el sentido y la trama inexorable de los acontecimientos y las almas.  
    La verdadera autoestima es la valoración de mi ser original dentro del sistema y la auténtica libertad viene de este reconocimiento a quienes nos dieron la vida; la humildad consiste en tomar plenamente esta vida de nuestros padres, con todo lo bueno y lo no tan bueno; sólo así podremos también darla a otros. De este asentimiento depende la plenitud. Santa Teresa de Ávila decía que andar en la verdad es andar en la humildad. Sólo la verdad y la humildad nos hacen libres. Es lo que siempre busca el alma para vivir en paz.
Entonces es de suma importancia conocer los vínculos y las relaciones de las almas porque las heridas y traumas devienen de los inadecuados modos de comunicación de los afectos y las cargas de la vida. Pero, más allá de la cualidad moral de los integrantes de estos sistemas, el orden del amor necesita el lugar claro de cada uno.
La eficacia de una terapia  se ve cuando el paciente logra en su fuero íntimo configurar a cada miembro de su familia y darle a cada uno la función y el peso que las circunstancias crean, asintiendo que es así. De alguna manera, sanar es llevar únicamente el propio peso personal, el que me corresponde. A veces es difícil advertir dentro de las redes si estamos llevando cargas que no son nuestras; esto se conoce sólo por los efectos que produce. Ahora, quien decida llevar cargas de otros debe saberlo conscientemente y asentirlo, para encontrar plenitud en ello.
Muchas dolencias que no se explican pueden ser la respuesta a haber tomado inconscientemente algo que no debíamos llevar porque pertenece a otro miembro del sistema.
Integrar es incluir todo y ello implica aún lo que no me gusta. Esto se ve con frecuencia en las familias o grupos humanos  en los que existe alguien que es rechazado, por diferentes motivos. Cuando comprendo que todo aquello que percibo como negativo, tiene también una función en el sistema, entonces crezco en unidad y paz, porque estoy asintiendo la realidad tal como es, sin contradecir a la Gran Alma, que sabe lo que es mejor para cada uno.  En cambio, todo lo que excluyo se manifiesta como enfermedad física, emocional o mental.
La depresión es hoy una enfermedad muy generalizada y aunque existen diferentes tipos e intensidades, las causas suelen estar en el sistema familiar cuando existe un desorden; la persona depresiva experimenta que hay algo superior a sus fuerzas y no puede con ello. Mientras no pueda ver la relación de cada integrante con los hechos que marcaron el alma de esa familia, no puede salir de su aislamiento y dolor; muchas veces , curar es simplemente ver lo que no se  veía en una primera mirada.
Las enfermedades derivadas del estrés excesivo, que podemos considerar como un desencadenante de trastornos cardíacos, digestivos, articulares, etc.; y que  también  está en la base de muchas fobias y ataques de pánico, tienen muchas causas en los vínculos y relaciones personales, actuales o anteriores.
  La tensión más difícil de llevar es cuando uno funciona y no vive, porque esta queriendo ser quien en realidad no es. Aquí también se evidencian las implicancias en los sistemas familiares, porque es muy común que aquel que ha sido excluído y ya no es mirado por todo el grupo, alguien de la segunda o tercera generación puede identificarse con aquella persona sin saberlo.
La paz siempre es fruto de una profunda reconciliación; es la tendencia natural de las almas porque la vida es posible cuando dejamos de resistir obsesivamente a realidades que no podemos modificar. Por supuesto, que existen otras que, atendidas estratégicamente son transformadoras e inciden en nuestra salud física, emocional y mental.
Aquí me refiero a las actitudes vitales nacidas de la confianza en este orden del amor que busca dejar a cada alma su lugar. Quizás una actitud nueva a cultivar es animarnos a ampliar la mirada, cuando no logramos comprender lo que nos pasa. Tampoco se trata de querer siempre las explicaciones racionales, sino más bien de fiarse en la sabiduría de la vida; no entendemos cabalmente como trabaja, pero sí  podemos ver sus efectos cuando somos dóciles al llamado del alma. Por eso, es necesario confiar más allá de los mecanismos psicológicos, que obviamente no agotan una comprensión plena del ser. La mirada profunda es espiritual.
Reconciliar es una experiencia interna, que sucede cuando somos capaces de asentir incluso el misterio de la vida como se ha dado. Asentir es más que aceptar, porque esto parece resignación a lo inevitable; en cambio, asentir es decirle Sí a la vida tal como es, y de esta actitud tomamos toda la fuerza que ella tiene y nos coloca en una posición activa.
De ella derivan las acciones constructivas y las relaciones sanas entre las personas. También es bueno recordar que la vida es camino y que todo es proceso para aprender a tomarla y darla plenamente.


                                                                                      Nicolás Nanni

Profesor de Yoga
FACILITADOR  DE  CONSTELACIONES  FAMILIARES
Tel. 03541 – 15527337

Podemos decir que en nuestros tiempos, la evolución en todos los campos del conocimiento , nos permite acceder a una herramienta cuyo propósito profundo no es sólo la intención  del terapeuta o del paciente, sino que es una posibilidad de ponernos en sintonía con la fuerza primordial que impulsa el movimiento de la vida y busca unir lo que está separado en procesos constantes de reconciliación.

Vivimos hoy la conjunción de aspectos científicos y espirituales que pueden derribar cualquier postura escéptica;  quien esté abierto a encontrar respuestas más claras y caminos de soluciones sistémicas tiene aquí comprobaciones de la unidad de los seres entre sí y de todos,  con la fuerza creadora del Espíritu.
   

                                                                                                                             Nicolás Nanni

                                                                                                                               Prof. de Yoga

Constelaciones Familiares
                                                                                                                                                                                                    Tel. 03541 – 15527337

IMÁGENES














TÉCNICAS de MEDITACIÓN


TÉCNICAS DE MEDITACIÓN SEMINARIO:
          TÉCNICAS de MEDITACIÓN

A cargo de:     Nicolás Nanni

Inst. Docente y Profesor de YÔGA
Integrante del Dpto. de Revitalización y Antiestrés del   “HEALTH RESORT SANATORIO DIQUECITO   S.A.”
yogananniconst@gmail.com                           
Tel. 03541 - 15527337

CONTENIDO:

-   ¿Qué es la Meditación?

- ¿ Puedo yo meditar?

-   El Loto de la Meditación

-   El proceso para la quietud mental:   
        La función respiratoria
        Actitud corporal
        Desacelerar el pensamiento
        Focalizar la atención
        Adiestrar los sentidos

-   Etapas de la Meditación

-   Beneficios de la Meditación

- Objetos de Meditación:
          Palabras, imágenes, símbolos, sonidos, etc
          Meditación abierta y Meditación focalizada

- Aplicación práctica de la Meditación:

        Tiempos y lugares
        Distracciones
        Peligros de la Meditación
        Renovar nuestro compromiso 

Apoyos para la Meditación: Los Mantras

      Qué son los mantras?
      Cómo elegir un mantra?
      Beneficios de su aplicación

Ejercicios de Meditación:

        Abstracción de los sentidos
        Concentración sobre un pasaje verbal 
        Meditación sobre la luz
        Meditación en expansión 


Duración del Seminario: 4 horas
Soporte: Sala de Conferencias o ámbitos de reunión, con     buena ventilación y silencio. 


  Volver a la Entrada MARTES Y JUEVES 15, 30 HS. Y 19,15 HS. RESISTENCIA Nº 40 - VILLA CARLOS PAZ TELEFONO 03541 - 15527337 El alma en su lugar.


Todos necesitamos vivir en paz para desarrollar nuestras cualidades en plenitud y encontrar sentido a la existencia. La paz es un bien anhelado pero no siempre sabemos caminar en la dirección correcta hacia donde podemos hallarla.
Muchas veces cultivamos semillas engañosas, en forma de acciones, pensamientos, sentimientos, creyendo que harán florecer la calma del corazón. Esto sucede cuando nuestras percepciones son erróneas a causa de los conflictos interiores que distorsionan la realidad bajo el cristal de nuestras emociones. Sin embargo, en ellas podemos ver el síntoma que nos conduzca a las causas verdaderas. El alma sabe lo que necesita.
Por eso, la paz es fruto, en primer lugar, de un autoconocimiento que me permita reconciliarme conmigo mismo, con mi historia, con mis limitaciones y posibilidades.
Cuando nos disponemos a trabajar en nosotros con alguna disciplina terapéutica es importante llegar a la mirada profunda; sólo ella puede revelarnos que nuestra alma funciona dentro de un orden del amor, concebido como fuerza esencial creadora de la vida.
Así como el agua se adapta a sus cauces o continentes, el amor también se manifiesta como un ecosistema en el que cada elemento está en su lugar y función; cuando esto se realiza hay armonía y paz…en cada elemento y en todo el ecosistema. 
Podríamos decir que es como una ley natural de la vida. La verdad que sustenta esta ley es que recibimos la existencia así como luego somos capaces de transmitirla a otros. De padres a hijos las generaciones se suceden creando redes familiares y sociales en las que cada alma se siente implicada.
  La legítima búsqueda de la realización e independencia personal a veces es impulsada por una pseuda interpretación de la libertad y estimulada por la cultura del individualismo; esto puede conducir hasta la fantasía de sentirnos autocreados y desde este pedestal desdeñamos la presencia de otras personas que consideramos obstáculos en nuestro camino; en general suelen ser miembros de nuestra propia familia. 
Así alimentamos la   pretensión de excluir del alma todo lo que percibimos como enemigo de nuestros deseos; en una mirada de superficie, es comprensible que las experiencias dolorosas generen la necesidad de distanciarnos de aquello que las provocaron , pero si nos quedamos   en ella, perdemos la dimensión profunda, donde realmente podemos ver el sentido y la trama inexorable de los acontecimientos y las almas.   
    La verdadera autoestima es la valoración de mi ser original dentro del sistema y la auténtica libertad viene de este reconocimiento a quienes nos dieron la vida; la humildad consiste en tomar plenamente esta vida de nuestros padres, con todo lo bueno y lo no tan bueno; sólo así podremos también darla a otros. De este asentimiento depende la plenitud. Santa Teresa de Ávila decía que andar en la verdad es andar en la humildad. Sólo la verdad y la humildad nos hacen libres. Es lo que siempre busca el alma para vivir en paz.
Entonces es de suma importancia conocer los vínculos y las relaciones de las almas porque las heridas y traumas devienen de los inadecuados modos de comunicación de los afectos y las cargas de la vida. Pero, más allá de la cualidad moral de los integrantes de estos sistemas, el orden del amor necesita el lugar claro de cada uno.
La eficacia de una terapia   se ve cuando el paciente logra en su fuero íntimo configurar a cada miembro de su familia y darle a cada uno la función y el peso que las circunstancias crean, asintiendo que es así. De alguna manera, sanar es llevar únicamente el propio peso personal, el que me corresponde. A veces es difícil advertir dentro de las redes si estamos llevando cargas que no son nuestras; esto se conoce sólo por los efectos que produce. Ahora, quien decida llevar cargas de otros debe saberlo conscientemente y asentirlo, para encontrar plenitud en ello.
Muchas dolencias que no se explican pueden ser la respuesta a haber tomado inconscientemente algo que no debíamos llevar porque pertenece a otro miembro del sistema.
Integrar es incluir todo y ello implica aún lo que no me gusta. Esto se ve con frecuencia en las familias o grupos humanos   en los que existe alguien que es rechazado, por diferentes motivos. Cuando comprendo que todo aquello que percibo como negativo, tiene también una función en el sistema, entonces crezco en unidad y paz, porque estoy asintiendo la realidad tal como es, sin contradecir a la Gran Alma, que sabe lo que es mejor para cada uno.   En cambio, todo lo que excluyo se manifiesta como enfermedad física, emocional o mental.
La depresión es hoy una enfermedad muy generalizada y aunque existen diferentes tipos e intensidades, las causas suelen estar en el sistema familiar cuando existe un desorden; la persona depresiva experimenta que hay algo superior a sus fuerzas y no puede con ello. Mientras no pueda ver la relación de cada integrante con los hechos que marcaron el alma de esa familia, no puede salir de su aislamiento y dolor; muchas veces , curar es simplemente ver lo que no se   veía en una primera mirada.
Las enfermedades derivadas del estrés excesivo, que podemos considerar como un desencadenante de trastornos cardíacos, digestivos, articulares, etc.; y que   también   está en la base de muchas fobias y ataques de pánico, tienen muchas causas en los vínculos y relaciones personales, actuales o anteriores.
  La tensión más difícil de llevar es cuando uno funciona y no vive, porque esta queriendo ser quien en realidad no es. Aquí también se evidencian las implicancias en los sistemas familiares, porque es muy común que aquel que ha sido excluído y ya no es mirado por todo el grupo, alguien de la segunda o tercera generación puede identificarse con aquella persona sin saberlo.
La paz siempre es fruto de una profunda reconciliación; es la tendencia natural de las almas porque la vida es posible cuando dejamos de resistir obsesivamente a realidades que no podemos modificar. Por supuesto, que existen otras que, atendidas estratégicamente son transformadoras e inciden en nuestra salud física, emocional y mental. 
Aquí me refiero a las actitudes vitales nacidas de la confianza en este orden del amor que busca dejar a cada alma su lugar. Quizás una actitud nueva a cultivar es animarnos a ampliar la mirada, cuando no logramos comprender lo que nos pasa. Tampoco se trata de querer siempre las explicaciones racionales, sino más bien de fiarse en la sabiduría de la vida; no entendemos cabalmente como trabaja, pero sí   podemos ver sus efectos cuando somos dóciles al llamado del alma. Por eso, es necesario confiar más allá de los mecanismos psicológicos, que obviamente no agotan una comprensión plena del ser. La mirada profunda es espiritual.
Reconciliar es una experiencia interna, que sucede cuando somos capaces de asentir incluso el misterio de la vida como se ha dado. Asentir es más que aceptar, porque esto parece resignación a lo inevitable; en cambio, asentir es decirle Sí a la vida tal como es, y de esta actitud tomamos toda la fuerza que ella tiene y nos coloca en una posición activa.
De ella derivan las acciones constructivas y las relaciones sanas entre las personas. También es bueno recordar que la vida es camino y que todo es proceso para aprender a tomarla y darla plenamente.


                                                                                      Nicolás Nanni 

EL ARTE DE LA DESCONTRACCION EL ARTE DE LA DESCONTRACCIÓN


EL ARTE DE LA DESCONTRACCION EL ARTE DE LA DESCONTRACCIÓN:

Es el aprendizaje que nos permite liberar las   tensiones físicas, emocionales y mentales reestableciendo los niveles energéticos en todos los planos de nuestra persona. Es la experiencia revitalizadora, por excelencia. Cabe mencionar la diferencia de significado entre la palabra relajación y descontracción: la primera se asocia a un estado de relativa pasividad; en cambio la segunda implica alcanzar el nivel óptimo entre la tensión y la relajación.
Para conquistar la descontracción, es necesario conocer que la primera meta de la relajación mental es permitir que el ser controle los pensamientos y alcance un verdadero silencio del intelecto. Por ello, no se puede obtener dicho estado si la persona persiste en sus conflictos emocionales. Estas técnicas ayudan a hacerlos conscientes para resolverlos interiormente. Sólo después experimentará el descanso reconstituyente.
Para funcionar en la vida necesitamos este equilibrio que nos otorga una tranquila determinación para actuar. Una buena administración del estrés es mantener un cotidiano estado de descontracción. Si recordamos los   tres objetivos propuestos al principio de esta obra, podemos decir que el desarrollo de esta técnica permite obtenerlos.
Cuando hablamos de modificar conductas mentales para manejar el estrés, sin dudas, cultivar una actitud de vida descontraída se transforma en la pauta maestra. Ella no sólo preservará nuestra salud psicofísica, sino que nos dará sabiduría; no olvidemos que esta palabra tiene que ver más con el sabor que con el saber. Necesitamos recuperar el “gusto” por la vida. Carlos G. Vallés lo expresa en su libro Gustad y Ved:
“El don de sabiduría es el don del buen gusto en las cosas del espíritu. El saber discernir, disfrutar, agradar...El hondo sentir...El buen gusto como principio del bien actuar...Su acción trae a la nuestra   el refinamiento del buen hacer, el gusto por la excelencia, el lujo sencillo de los placeres limpios, la capacidad de disfrutar con el arte, la poesía, la música...Lo que da gusto y sentido a todo lo que hace el hombre. Saber gustar donde la gente sólo consume; saber disfrutar donde la gente se intoxica; saber reposar donde todo el mundo tiene prisa por llegar adonde nunca llegan y hacer lo que nunca hacen. El don de vivir, el don de apreciar la vida y el aire y los árboles y los pájaros. El recobrar las brisas del   primer paraíso, donde cada amanecer era esperanza, cada hora fruición, y cada atardecer plenitud. Inocencia de los sentidos y pureza de la mente...”
Los ejercicios respiratorios y las técnicas corporales conscientes constituyen el entrenamiento previo ideal para alcanzar una verdadera descontracción. Describiremos los pasos en la ejecución y los beneficios que nos aporta. La duración oscila entre 10 y 15 minutos; puede realizarse en un tiempo menor pero no conviene que sea mayor al indicado porque nos induce al sueño y los efectos son otros.
En cuanto al lugar, busquemos el más aislado de ruidos externos, con ventilación adecuada y luz tenue; o también un espacio abierto, al aire libre. Podemos hacerla sentados, aunque es más efectiva acostados boca arriba con los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo; con las palmas hacia arriba y los pies hacia afuera. Lo ideal es contar con una plancha de espuma densa de 2 ó 3 centímetros de espesor y de 2 x l metros, forrada en tela de algodón o jean; ideal para los demás ejercicios complementarios.
El aspecto sensorial   bien orientado nos ayuda a crear la ambientación necesaria que incluye una temperatura equilibrada, aromas agradables, música adecuada y tono de voz que favorezca la descontracción   cuando la técnica es inducida.
El horario ideal es el atardecer o antes de cenar porque coincide con el ritmo biológico reconstituyente del organismo; pero también podemos realizarla en otros momentos del día, por ejemplo, después del almuerzo, en reemplazo de la siesta y con resultados más profundos. Si la realizamos justo antes de dormir, su efecto revitalizador puede postergar el sueño o hacernos despertar más temprano. Cuando hemos vivido una experiencia altamente estresante conviene hacerla inmediatamente cualquiera sea la hora.
Para comprender mejor la eficacia de esta técnica analizaremos su acción en cada uno de los planos de nuestra persona.

Plano físico
Básicamente implica la descontracción corporal completa, de los pies a la cabeza y de la piel hacia adentro. Para lograrlo necesitamos una buena respiración abdominal, no sólo porque oxigena y relaja más, sino porque nos permite aquietar el movimiento mental y focalizar la atención en cada zona del cuerpo que vamos soltando, en forma progresiva, a conciencia y compenetrados en lo que vamos experimentando paso a paso.
Cuando hemos logrado el estado de descontracción física, este se manifiesta de modo particular; a veces como si el cuerpo flotara, otras como si se hundiera en la superficie que estamos; también hay sensaciones agradables de calor generalizado; sutiles vibraciones de la circulación sanguínea; malestares que desaparecen, etc. Sucede que nuestro cuerpo está liberado de la tensión psíquica y ahora se rige por su propia inteligencia celular, realmente asombrosa en su organización, lo cual le posibilita “ordenar” todo lo que el excesivo estrés ha alterado en nuestro organismo. Podemos decir que las millones de funciones celulares se sintetizan en dos: consumo y gasto.
Nuestro cuerpo se construye constantemente, excepto cuando es sometido a elevadas exigencias emocionales; entonces deja de construir y gasta lo que tiene para equilibrar ese desajuste. Deducimos entonces lo siguiente: Debido a que el estrés de la vida es permanente, la actitud de reducción   del estrés debiera también ser permanente; de este modo aseguramos los períodos de reconstrucción y preservamos la salud total.
Justamente es lo que hacemos en estos preciosos minutos en que bajo la aparente quietud corporal externa, existe en realidad una intensa actividad interna: El sistema nervioso autónomo estimula su acción; se liman todas las asperezas fisiológicas por lo cual los órganos regularizan sus funciones y se armoniza la orquesta endocrinológica; El sistema respiratorio y circulatorio realizan con más eficacia su tarea de distribución, desechando las toxinas y permitiendo a las energías autocurativas circular con libertad y abundancia. Aumentan las percepciones sensoriales y la capacidad del sistema inmunológico desviando de nosotros la posibilidad de contraer enfermedades, desde las más simples, como resfríos, gripes, hasta las contagiosas graves.
La descontracción física produce bienestar porque disuelve progresivamente las contracturas musculares y afloja la tensión articular. En la medida que practicamos localizaremos con más facilidad las zonas del cuerpo que más se resisten a relajarse; si mantenemos sobre ellas una conciencia aquietada, nuestra atención concentrará mayor irrigación sanguínea y oxigenación celular que aliviarán los malestares.
Este fenómeno fisiológico consiste en que   cuando ubicamos la conciencia en una región del cuerpo, dirigimos hacia ella un chorro de energía vital; ella eleva la temperatura, produce un mayor flujo de sangre y con ello contribuye notablemente a la regeneración   de tejidos, la vitalización de órganos y músculos, la eliminación de enfermedades potenciales y aumenta la flexibilidad. No es necesario mentalizar nada, apenas localizar la conciencia en la región.
Dice el Maestro De Rose: ¿Cómo demostrar que el fenómeno fisiológico ocurre realmente?
Sencillo. Siéntese en cualquier ásana de meditación. Pero no medite. Coloque las manos a la misma altura. Pueden quedarse en el suelo o sobre las rodillas. Pase, entonces, a concentrarse sobre su mano derecha. No mentalice nada en especial. Apenas localice la conciencia y repita mentalmente: “mano derecha, mi mano derecha, tengo una mano derecha, mi mano derecha tiene músculos, mi mano derecha tiene huesos, mi mano derecha tiene venas y arterias, siento el tacto de mi mano derecha, siento la temperatura de mi mano derecha, etc.”
El objetivo es evitar que la mente se disperse. Usted necesita permanecer concentrado en su mano derecha. Hágalo durante 5 minutos. Después, abra   los ojos y compare las dos manos. Aquella en la cual se concentró, estará más enrojecida de sangre. A continuación, toque con una palma en la otra para sentir la temperatura. La derecha estará más caliente.
Procure hacer esta prueba con un grupo de amigos y verá que interesante. Como media, de sesenta al setenta por ciento de las personas legas, ya en la primera   tentativa consiguen resultados excelentes. Los fracasos se deben únicamente a la falta de concentración y a la dispersión mental.”
Es evidente que podemos aumentar nuestra calidad de vida utilizando nuestras capacidades naturales.   Para las personas hiperactivas o que tienen muchas dificultades para descontraerse físicamente, existe el recurso de hacer relajación por oposición: consiste en contraer vigorosamente una zona   muscular, y luego soltarla; así   hasta completar el cuerpo entero. Es un modo de percibir la diferencia entre la tensión y la relajación. En la medida que vamos registrando psíquicamente un estado de levedad corporal, aprendemos a cambiar el patrón neuromuscular que permite la “adaptación” a muchas rigideces físicas crónicas.

Plano emocional

El estado de descontracción física necesita el equilibrio emocional para ser plenamente alcanzado; por eso es importante la manifestación de lo que experimentamos en este plano. Es natural que en la medida que vamos aquietando el cuerpo, que es denso, van aflorando los aspectos más sutiles de nuestra persona. Puede suceder de variadas maneras.
Por ejemplo,   vienen a nuestra mente recuerdos de situaciones vividas; si han sido agradables sentimos bienestar, gozo. A nivel físico puede haber una vibración en la piel, una sonrisa, etc.
Si evocamos una experiencia penosa o frustrante que no hemos desahogado saludablemente antes, es probable que surja el llanto liberador. Si sucede, no tengamos miedo o vergüenza; dejémoslo fluir porque es lo que necesitamos para lograr una absoluta paz emocional.
Sabemos que las tensiones psicológicas constituyen la fuente del estrés más perjudicial, porque es el que se somatiza y da señales con los múltiples malestares que padecemos.
Esta carga energética bloquea el normal funcionamiento de órganos y glándulas; de ahí la importancia de soltarla y armonizar nuestro clima interior.
Para comprender mejor la relación entre nuestra inteligencia emocional y los estados de mayor profundidad de conciencia, concentración, quietud, etc. tomaremos la figura del agua porque es sumamente ilustrativa. En cierta ocasión tuve oportunidad de observar la creciente de un río; cuando llueve en las Altas Cumbres de Córdoba, el agua desciende tumultuosa y desbordando peligrosamente del cauce normal. Estremece ver la fuerza arrasadora con que inunda todo lo que encuentra a su paso. Es como el ímpetu de una descarga emocional que sale de los canales comunes de nuestra conducta dejándonos la sensación de haber perdido el dominio de nosotros mismos, pero a la vez, dándonos el alivio de la presión contenida y ahora liberada. Es una natural precipitación.
Del mismo modo que la naturaleza nos muestra sus movimientos, nuestras fuerzas interiores necesitan ser expresadas. Así como aumentamos la fuerza del agua deteniéndola con un dique, también hacemos crecer el poder de las emociones cuando son reprimidas.
El arte de vivir implica utilizar positivamente la tensión, dirigiéndola hacia objetivos nobles que nos hagan mejores personas. Un dique se construye con las suficientes compuertas para dar salida a la energía hídrica excedente; pero en ese paso se transforma en un bien mayor: energía eléctrica. Entonces, liberar emociones no significa siempre arrasarlo todo; un ataque de ira puede llevarnos a cometer acciones de las que seguramente después nos arrepentiremos. Si evitamos una sistemática represión de lo que sentimos, aprenderemos a expresarnos saludablemente en distintas circunstancias.

Después de la tormenta viene la calma; entonces el río se aquieta, el agua vuelve a su cauce y podemos atender la zona inundada. También necesitamos esta paz emocional para trabajar en lo más profundo de nosotros mismos.
Siguiendo la figura del agua, el río turbulento va serenando su ritmo en la medida que baja a las llanuras hasta desembocar mansamente en un inmenso y apacible lago; símbolo de nuestra realidad mental más profunda. La técnica de descontracción nos prepara para abordarla.

Plano Mental

Las características del río agitado coinciden con nuestro estado mental de estrés excesivo. El movimiento refleja el modo de pensamiento irreflexivo, descontrolado, con imaginación frenética. La turbulencia es imagen de la falta de claridad o capacidad de discernimiento.
Pero este clima mental comienza a cambiar con una buena respiración abdominal; poco a poco la conciencia se estabiliza, impregnándonos de serenidad. El oleaje de la superficie va atenuándose para transformarse en el espejo de agua.
Ahora, nuestra mente se parece más al lago; en primer lugar vislumbramos su inmensidad; las aguas tranquilas nos dejan ver el fondo con transparencia. Del mismo modo, la conciencia aquietada desciende a planos más profundos donde la luz se hace visible. De ahí su nombre: lucidez mental; estado que todos vivimos por momentos, pero que esta técnica va permitir que sean más prolongados.
Cuando estamos lúcidos   no cambia nuestra actividad, pero si el clima interior, el tono vital; porque las facultades mentales fluyen apaciblemente y con toda su plenitud. En este plano mental están grabadas todas nuestras conductas y aún en niveles más profundos. Este es el terreno fértil para sembrar una nueva pauta mental, que constituye el tercer gran objetivo propuesto por los investigadores del estrés y por esta obra   para lograr modificar un hábito y mejorar la calidad de vida.
Este es un punto muy importante. Comprendámoslo bien. Los buenos propósitos para el cambio, muchas veces fracasan porque están dirigidos por una intención de la superficie, incluso a veces ni siquiera elegidos libremente, sino porque nos lo dijo el médico o la   familia, cuando en realidad nuestra vida está condicionada por las conductas grabadas en lo profundo de nosotros mismos. Por ello, no alcanza el voluntarismo, el esfuerzo y el   sacrificio; sino que debemos aquietarnos para discernir nuestras metas reales, intensamente deseadas y luego sembrarlas como una nueva semilla que debe crecer desde lo más hondo de nuestra conciencia.
¿Qué significa exactamente sembrar o crear una nueva pauta mental?
Consiste en utilizar el poder del pensamiento en estado de máxima lucidez. El Dr. Christoph Schenk en su libro “Estrés, cómo superarlo” llama   a esta acción “concentración pasiva” porque implica mantener una actitud serena frente a una meta deseada. Recordamos que todo aquello en lo que depositamos nuestra atención se fortalece y este principio inexorable nos permitirá alcanzar los objetivos buscados en las diferentes áreas de nuestra vida.
El poder del pensamiento se expresa principalmente a través de las palabras y de las imágenes,   depende de la aptitud de cada persona hacia un modo u otro. Cuando utilizamos las palabras para expresar un deseo, llamamos a esta construcción verbal “fórmula de intención”. Como nuestra conciencia es permeable para aceptar lo que realmente proyectamos, debemos elegir cuidadosamente las palabras; ellas deben ser claras, positivas y significativas, capaces de interpretar lo más perfectamente posible nuestras verdaderas intenciones. Por ejemplo, si deseamos el peso adecuado para nuestra anatomía, la fórmula puede ser: “Obtengo siempre mi peso ideal”.   Es una frase que no deja lugar a dudas. Sin embargo, debemos considerar que psíquicamente somos muy niños, en el sentido que siempre vamos a adherirnos a lo que es más atractivo y vamos a rechazar lo que no nos gusta. Entonces, una frase verdadera que no tenga una forma especial de ser pronunciada o que carezca de un sentido cautivante, difícilmente logrará penetrar la coraza con que nuestro psiquismo se protege de sugestiones provenientes del exterior, ya sean de la   publicidad o de los intentos de una persona de convencer a otra sobre algún tema particular, y sobre todo cuando nos decimos a nosotros mismos palabras que no terminamos de creer.
Por eso, es importante aprender a seducir nuestra psiquis con propuestas posibles y agradables.
Otra forma de hacerlo, según el Maestro DeRose, es a través de la reprogramación progresiva. Funciona así:
1- estadio: “quiero mejorar mi apariencia personal”, por consiguiente,

2- estadio:   “voy a progresar gradualmente para mejorar mi apariencia personal”, y, conclusión,

3- estadio:   “estoy mejorando cada vez más mi apariencia personal.


Esta sí   es una estrategia convincente. Transmite madurez, veracidad, consistencia. Proporciona tiempo y condiciones para que la orden sea obedecida. Establecer metas y plazos es muy eficaz. 
Una nueva pauta mental también puede sembrarse a través de la visualización creativa. Significa lo siguiente: desde el estado de quietud y lucidez mental proyectamos imágenes claras y sentidas de lo que deseamos ver realizado en nuestra vida; si se trata de la salud podemos “vernos” con una buena presencia, sonrientes, irradiando vitalidad; si deseamos ser más específicos, visualizamos los órganos o zonas del cuerpo que necesitamos sanar en perfecto funcionamiento; esta proyección puede extenderse al área afectiva, profesional, laboral, social, etc. 
Dice Carlos G.Vallés: “El poder de la imaginación es inmenso y empleándolo sabiamente podemos afinar nuestros sentidos y nuestro cuerpo, y así afianzar ese contacto y esa amistad que nos ayudan a integrar en vivo todo lo que somos y,   consiguientemente, a dar una mayor plenitud a nuestras vidas.”
Imaginar de antemano una acción facilita su realización. La psicóloga Anees Sheik afirma: ”Los investigadores han comprobado que la práctica mental puede tener el mismo efecto que la práctica real”. Existen muchísimos ejemplos al respecto. Citaremos algunos:
En el libro “El cuerpo recobrado”, Michael Gelb cuenta:
Un fascinante estudio llevado a cabo por el psicólogo Alan Richardson demuestra el poder de la visualización. Richardson eligió tres grupos de personas al azar y midió su habilidad en el lanzamiento de tiros libres a la canasta de baloncesto. Luego, durante los veinte días siguientes, el primer grupo dedicó veinte minutos diarios a entrenarse en el lanzamiento de tiros libres; el segundo grupo no practicó nada, y el tercer grupo tampoco practicó, pero sus miembros dedicaron veinte minutos diarios a visualizarse a sí mismos encestando la pelota. Al cabo de veinte días, Richardson midió de nuevo su habilidad: el primer grupo había mejorado su rendimiento en un 24 %; el segundo grupo no mejoró absolutamente nada; y el tercero, el grupo de los que visualizaban, mejoró un 23 %. Posteriores experimentos en tiro con dardos y otras actividades arrojaron resultados semejantes.     

Valerie Wells, en “El arte de la visualización”, narra un caso similar entre dos jugadores de golf con igual nivel profesional o medida de “handicap”; durante un mes se entrenaron, uno jugando en el campo de golf, y el otro, sentado en un sillón, visualizando las jugadas; y al cabo del mes, ganó el del sillón. Será por esto que el campeón de golf Jack Nicklaus dice de sí mismo: “Nunca intento una jugada sin tener una imagen clara de ella en la mente. Primero “veo” adónde quiero mandar la pelota; luego, la “veo” llegar allí: imagino su trayectoria y su aterrizaje. En la siguiente escena me “veo” dando el golpe que hará realidad las imágenes anteriores.”
Estas técnicas descriptas para realizar la mentalización de objetivos,   requieren siempre un clima de quietud,   el cual se refleja en los latidos cerebrales. Hoy pueden medirse científicamente en ciclos por segundo   y la frecuencia ideal se conoce como nivel Alfa (14 ciclos por segundo). La eficacia de este campo de conciencia estriba en que corresponde a la misma sintonía del mundo natural;   en esta frecuencia se equilibran las fuerzas de la naturaleza que permiten el funcionamiento de todo lo creado. Podemos decir que es el pulso de la vida en el reino vegetal, animal, mineral y por supuesto, en el hombre.
Cada vez que introducimos una intención en el terreno fértil de la conciencia aquietada,   su efecto se verifica en el tiempo y en el espacio. Según el Dr.Deepak Chopra es una condición del sistema nervioso humano.   Podemos comprobar como funciona observando nuestras acciones: normalmente, primero pensamos en lo que vamos a hacer para después materializarlo en el tiempo. Muchas veces concretamos aquello que buscamos, pero con un esfuerzo tan elevado y   con un costo emocional y energético tan alto que llegamos a resentir nuestra salud.
Si continuamos con la figura del agua, el efecto poderoso de una intención deseada con la mente serena, se puede comparar al que produce una pequeña   piedra al ser arrojada en un espejo de agua; la onda expansiva   es imagen de la comunicación infinita en un vasto campo de posibilidades.
En cambio, cuando arrojamos una gran piedra en un río turbulento y agitado, probablemente ni veamos el sitio donde cayó. Ese es el efecto de nuestros mejores propósitos sembrados en una mente dispersa y acelerada.
Es muy difícil que prosperen porque nuestras acciones seguirán dirigidas por las conductas grabadas en lo profundo de nuestra conciencia.
Hemos señalado que todas estas técnicas potencian nuestras capacidades psicofísicas y sucede porque nos conectan con esa región de nuestro ser en la que somos nosotros mismos. En la medida que conquistamos este clima de quietud ganamos una gran libertad interior frente a los acontecimientos de la vida. En lo profundo de nuestro ser residen grandes reservas de valores altamente positivos, sentimientos nobles, creatividad, talentos ignorados, capacidad para la realización de los sueños postergados, incluso las soluciones a muchos problemas que en la superficie no aparecen. 
Quién no ha experimentado terminar un día con una situación insoluble y amanecer con el conocimiento del paso a seguir, después de   “consultarlo” con la almohada.
Se trata, entonces, de aprovechar estas condiciones naturales para el crecimiento de nuestra persona. Por eso sostenemos que el exceso de estrés nos vuelve menos personas, no en dignidad, sino porque nos impide   ser y hacer todo aquello que podemos. Está comprobado que la práctica constante de viajar a las   profundidades de la conciencia exacerba   lo mejor de las personas y tienden a hacer disminuir aquellos aspectos menos deseables.
Estas técnicas se utilizan hoy en las universidades para facilitar el aprendizaje de idiomas u otros conocimientos,   porque se han explorado las facultades mentales y su mayor aprovechamiento. Esto es fundamental en el mundo moderno donde la información es abrumadora gracias a la informática y las tecnologías de las comunicaciones. Nuestra capacidad de asimilación aumenta cuanto más nos descontraemos. Esta realidad destierra el concepto de que el aprendizaje siempre va unido al esfuerzo, ya que los ejercicios aumentan la coherencia de las ondas cerebrales, lo que incrementa el período de atención, la creatividad y la recuperación de la memoria.
Para los iniciantes, es normal que al principio tengan dificultad para detener el diálogo interno de la mente entrenada en la dispersión y el movimiento constante, pero no hay que desanimarse por esto. Tampoco   conviene forzar el pensamiento hacia la dirección deseada. Cuando nos concentramos en algo y al instante, la mente se va en otra cosa, sigamos por un momento ese nuevo curso para volver con suavidad al que elegimos. Llega un punto de saturación, en el cual la mente se rinde y se aquieta donde nosotros queremos. Poco a poco callamos su murmullo incesante y es en el silencio donde ella se proyecta   y reabastece sus energías. La importancia de realizar estos ejercicios radica también en la necesidad de abrir nuevos espacios para el crecimiento, ya que se conoce que el 90 % de los pensamientos de un día son una repetición literal del día anterior.
El factor acumulativo de las prácticas nos permite crear un camino de acceso a estos niveles profundos de la conciencia a los cuales llegaremos cada vez con más facilidad. Para   quien desea realizarlas en casa y necesite una guía inicial, las técnicas respiratorias y de descontracción están   grabadas en disco compacto (CD) . Contiene las indicaciones adecuadas para su utilización y música especialmente seleccionada. Es conveniente seguir todos los pasos que se desarrollan en cuatro etapas: Entrada- Asimilación- Preparación para salir- Salida. 

REPROGRAMACION EMOCIONAL


 Acuéstese boca arriba sobre una superficie no demasiado blanda, ni tampoco rígida. Los brazos, separados ligeramente del torso para mantener cómodamente las palmas hacia arriba. Las piernas separadas a gusto y los pies hacia fuera. Baje un poco la luz del ambiente, procure una temperatura adecuada, con suficiente ventilación, y si es posible coloque alguna esencia de su agrado para perfumar el aire. Acompañe esta experiencia con música suave, pero estimulante, preferentemente instrumental.
Si desea realizar este ejercicio sentado, apoye completamente su espalda y su cabeza, si es un sillón sin apoya-cabeza, acérquelo a la pared; relaje los hombros y deje sus brazos sobre los muslos, con las palmas hacia arriba. Los pies, si es posible, libérelos del calzado.
Una vez creada la   ambientación y elegido el lugar, haga inspiraciones y exhalaciones profundas, soltándose en cada una de ellas, como si deseara amoldarse a la superficie en la que se encuentra. En cada exhalación libere los pensamientos dispersos, deje fluir las emociones que surjan. Así nos predisponemos para descontraer la totalidad de los músculos, articulaciones, ligamentos, órganos, nervios y glándulas. Lo vamos a hacer desde los pies a la cabeza y de la piel hacia adentro, hasta llegar a la médula misma de los huesos.
Permanecemos conscientes y lúcidos, escuchando todo el tiempo, para asimilar solamente aquello que deseamos. Los sonidos externos no perturbarán nuestra descontracción, sino que ayudarán a profundizarla.
Descontraemos los pies, sintiendo como se liberan dedos, arcos y talones; los empeines y tobillos se relajan; las pantorrillas y tibias se descontraen, las rodillas se sienten totalmente sueltas. La descontracción asciende por los muslos, glúteos, liberando plenamente la zona pélvica y sus órganos, haciendo que las articulaciones coxofemorales se descontraigan, relajando más intensamente las piernas y la cadera. 
La cintura se relaja, la espalda disuelve ahora todas las tensiones, irradiando la descontracción por la espina dorsal hacia todas las extremidades. Estamos a gusto y felices con nosotros mismos, soltando, descansando...descontrayendo ahora la zona abdominal, la región intercostal y el pecho...sentimos que los órganos allí alojados se relajan plena y profundamente, tranquilizando el corazón, vitalizando los pulmones...
Las manos se sienten libres...dedos, muñecas, antebrazos y articulaciones de los codos; los brazos se relajan, haciendo que las articulaciones de los hombros se relajen completamente...
El cuello y la garganta se liberan en profundidad...la lengua se experimenta como si estuviera suelta, desde la raíz hasta la punta...el maxilar inferior y el mentón se relajan, las encías y los labios se descontraen...una sensación de alivio circula por las mejillas, haciendo que las fosas nasales y la nariz se relajen...tornando a los ojos y párpados, livianos...El entrecejo comienza a distenderse hacia la frente y las sienes...la descontracción continúa en el cuero cabelludo y va descendiendo por él hasta liberar las orejas y profundizando en nuestro cerebro, para relajarlo con intensidad. Estamos completamente descontraídos, músculos y   nervios superficiales...músculos y nervios profundos...asimilando los beneficios de la práctica corporal, incorporando lo que hemos ganado en concentración, fuerza, flexibilidad y vitalidad...
Podemos sentir una   sutil vibración de calor que agradablemente recorre todo el organismo. Es nuestra energía vital, fluyendo libremente, tonificando cada célula, regenerando los tejidos, estimulando el sistema nervioso, respiratorio, circulatorio, favoreciendo el funcionamiento de los órganos y las glándulas, aumentando la capacidad inmunológica y el nivel de percepción de todas las facultades sensoriales y extrasensoriales...
Al disminuir la frecuencia de latidos cerebrales, estamos en el nivel ideal de conciencia para sembrar allí aquellas nuevas pautas de vida, positivas, claras y significativas. El pensamiento es una manifestación de la energía y podemos aprovechar esta capacidad de realización que todos poseemos.
Nos trasladamos mentalmente hacia un lugar que elegiríamos para permanecer y descansar...lo vemos con detalles, todo a nuestro alrededor es belleza y sosiego, quietud y armonía...Serenamente, podemos hacer surgir de nuestro interior pensamientos de paz, de comprensión y de amor...de autoestima, aceptación y confianza en nuestras propias potencialidades...Visualizamos imágenes claras, bellas y sentidas de todo aquello que deseamos ver realizado en los diferentes aspectos de nuestra vida...
Pausa...(2 minutos)

Lentamente, vamos a ir dejando estos pensamientos, para volver la conciencia al cuerpo...A través de los sentidos nos conectaremos con él. Comenzamos con los más sutiles, percibiendo claramente los sonidos que llegan desde el exterior, con nitidez....Sentimos el gusto al movilizar los labios y la lengua...La respiración es ahora más profunda, reconocemos con ella los aromas del lugar, el perfume del aire...Suavemente, las manos comienzan a moverse, despertando el tacto   al friccionar los dedos uno a uno, disfrutando el calor y la humedad de la piel...extendiendo esta sensación a todo el cuerpo, sintiendo el piso y la ropa....movilizando los pies y abriendo poco a poco los ojos,   para comenzar a expresarnos libremente, con movimientos espontáneos, extendiéndonos y descubriéndonos bien descansados, más integrados, física, emocional y mentalmente.
De modo que en forma gradual podamos ir sentándonos, más plenos y saludables, con las energías renovadas, gratificados con nosotros mismos y con la confianza de haber exacerbado nuestras aptitudes psicofísicas;... para crecer en dirección de nuestros proyectos más anhelados   de salud, desenvolvimiento interior y vida plena.
Bien despiertos, lúcidos, sintonizados con nuestro ser más profundo, desacelerados, contentos,   con mucha motivación para comunicarnos, disfrutar, sonreír, trabajar y amar.
De muy buen humor...y con alegría de vivir...